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miércoles, 17 de mayo de 2017

El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Jerez-Xérès-Sherry, el más antiguo de España

El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Jerez-Xérès-Sherry junto con las denominaciones Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda y Vinagre de Jerez, es el más antiguo de España.

 Cádiz Sabe. 

En virtud del artículo 34 del Estatuto del Vino, promulgado durante la II República Española por Ley de 26 de mayo de 1933, la Orden de 15 de septiembre de 1933 constituyó y dio rango legal al Consejo Regulador de la Denominación de Origen Jerez-Xérès-Sherry junto con las denominaciones Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda y Vinagre de Jerez.
El 3 de agosto de 1934 dicho consejo, formado por bodegueros y viticultores del Marco de Jerez, celebró su primera sesión y el 19 de enero de 1935 se publicó el primer reglamento de la denominación, que sirvió como modelo para otras denominaciones españolas que surgieron posteriormente.
Como recoge la Gaceta de Madrid nº 119 de 29 de abril de 1935, el consejo regulador del Jerez y de la Manzanilla fue el primero en constituirse y, por lo tanto, es el más antiguo de España.

miércoles, 19 de abril de 2017

MI HISTORIA DEL QUESO... Primera parte

QUESOS EN EL MUNDO. 
EL QUESO, LA LECHE Y EL MEDIO. EL DESARROLLO SOCIOECONÓMICO DEL QUESO

NOTA PERSONAL: Ahora bien lo que he escrito es totalmente a título personal, con el modesto conocimiento que tras 38 años de profesión y un poco de estudio he adquirido.
Seguramente yerro en cosas, mis disculpas anticipadas, pero es lo que pienso y así lo comparto con vosotros en Cádiz Sabe. Espero les sea interesante.

Por Rafael Rincón JM. Editor de Trotamantel.es

ETIMOLOGÍA

El nombre del producto proviene de la palabra griega " fornos," así se llamaba el cesto para los quesos y de ella derivan el fromage francés, formatge catalán y el formaggio italiano, o de la palabra latina " caseus" de donde proviene el queso en español, el cheese anglosajón y la caseina principal albuminoide de la leche y del queso.


EL QUESO, SU HISTORIA HUMANA.
SU IMPORTANCIA EN EUROPA Y EN LA CULTURA OCCIDENTAL.

Asía Menor, las dos Riberas biblícas, Mesopotamia y Nilo, como iniciadores,
la Grecia Micénica y Clásica y Roma, Républica y sobre todo Imperio, en su difusión en la cultura de occidente y Francia en su creatividad y desarrollo son los actores principales en la historia lácteo quesera moderna.
Es curiosos resaltar que en Europa es en los Balcanes, desde Hungría a Grecia, donde empezó a ser un alimento común.
Seguramente por la influencia de los pueblos nómadas ganaderos que entraron desde las estepas de Euroasia, Rusia, Ucrania, Kazajstan, Turkmenistán y por el Caucáso, Georgia, Azerbayan, Armenia y trajeron con ellos la permisividad humana a la lactosa.
Hoy los mayores consumidores europeos de queso son los países del sudeste Grecia, Turquia, Bulgaria, Albania, Macedonia, Chipre...donde es el principal aporte proteínico en sus dietas, también la influencia turca, proveniente también del Asia central, la del Medio Oriente árabe, donde se consume mucho lácteo y poca carne.
Pero a partir de la caída de Roma, hacia el siglo V, es en la Europa cristiana central, Flandes, Borgoña, Franco Condado, Alsacia, Alpes, donde se empiezan a desarrollar la cultura de los quesos madurados, generalmente grandes en las comunidades, municipios, condados, aisladas de las montañas y algo más pequeños en los monasterios, donde los monjes crean la tipología del queso y de la cerveza que ha llegado hasta nosotros.
Así en el oriente sur europeo se consume mucho fresco o recientes, tipo Feta, yogures, kefir, etc y sin embargo se consume menos en la Europa central y occidental pero aquí se desarrollan centenares de quesos, toda una versátil cultura que artesana y preindustrial.

LOS PRINCIPIOS

La elaboración del queso seguramente fue descubierta por diversas comunidades al mismo tiempo, siglo más o menos.
Las ovejas fueron domesticadas hace 12-14.000 años, las cabras algo antes, en las cuencas altas de los dos ríos, Eufrates y Tigris, el este de Anatolia y el bajo Egipto.
Ya en el Antiguo Egipto hay pruebas de que hace 6.000 años, se cuidaban vacas, que se ordeñaban para obtener la leche para beber como alimento, por lo que es lógico pensar que también, con el tiempo, harían quesos, por el clima frescos o recién cuajados.
La leche se conservaba en recipientes de piel, cerámica porosa o madera, pero como no existía la asepsia y era difícil mantenerlos limpios y a bajas temperaturas, la leche fermentaba con gran rapidez.
El siguiente paso fue el de extraer el suero de la cuajada para elaborar algún tipo de queso fresco, sin cuajo, de sabor fuerte y ácido, los requesones, azurones, matós.
Cuenta la leyenda que fue un pastor de Oriente Medio o Mesopotamia el que al volver a su morada con la leche del ordeño de las ovejas, dentro de una bolsa hecha con la tripa de uno de sus corderos y que después de caminar a pleno sol, al abrirla el suero se había escurrido a través de la bolsa, quedando la cuajada más o menos escurrida, semisólida, el primer queso fresco.
Su sabor debería ser acre y muy fuerte y de aromas nauseabundos, requirió suavizarlo con miel, como se hacía con otras fermentados, vinos y cervezas.
Los griegos, macedonios, anatolios y otros pueblos de la Antigüedad, sabemos que comían quesos recientes y frescos ya moldeados, pues en los relatos de Homero figura como uno de los alimentos base en la dieta, lo comían con miel, uvas, aceitunas, aceite, especies harina, pasas... curiosamente hoy Grecia es el mayor consumidor de queso del mundo "per capita" con más de 34 kilos de queso.



 EN ROMA

Más tarde los romanos, más sibaritas y refinados, con otros climas, lo consumían condimentándolo con tomillo, romero, pimienta, piñones, miel y otros frutos secos.
En sus ágapes y banquetes de los 'convivium' no faltaban.
Los legionarios cuando se desplazaban llevaban consigo en su intendencia cabras y vacas y en cuanto acampaban o asentaban en un campamento, elaboraban queso para su autoconsumo, siendo el queso una fuente fija de proteína en su dieta.
Era la principal, proteína, después de la carne, cara y escasa, en su frugal dieta, pero necesaria de grasas e hidratos, pero sobre todo proteína por su duro trabajo.
Ellos llevaron las técnicas de elaboración y consumo, cuando se licenciaban como colonos campesinos, agricultores, ganaderos, primitivas granjas, lo elaboraban, difundiéndolo por toda la Europa del 'Mare Nostrum', meridional y central y el sur de Inglaterra.

LA OSCURA EDAD MEDIA

En la Alta Edad Media, del IV al IX, después del caos y la debacle de las arrasadoras hordas bárbaras, sólo en el silencio de algunos, escasas y pequeñas comunidades monacales y en aldeas muy aisladas en sierras y montañas se mantuvo la tradición y elaboración aunque de esta época casi no queda ninguno.
Surgen villas y pueblos al convertirse, a partir del siglo X, en monasterios, numerosos, con el advenimiento de las órdenes religiosas, en importantes centros con población civil alrededor de ellos, en poblaciones de centenares de vecinos.
En algunos, con decenas de monjes y novicios, con actividad agrícola, el queso cobró importancia en la dieta del cenobio, especialmente en las jornadas y épocas de ayuno y/o abstinencia en los que se prohibía comer carne, por lo que con el tiempo, el elemento humano, medio físico y climatológico, se crearon diferentes tipos de queso.
Con el desarrollo del comercio y el aumento de los viajes largos y el crecimiento de la población de las ciudades y villas, el queso empezó a 'curarse' y se convirtió en importante producto de comercio muy valorado y básico para la economía del campesinado ganadero.

LA EDAD MODERNA Y LOS NUEVOS MUNDOS

El queso, curado, empezó a utilizarse como elemento de intercambio fuera de las zonas de producción y más allá de las fronteras y cuando se descubrieron los Nuevos Mundos, los colonos se llevaron sus tradiciones queseras.
En las primeras naves desde el descubrimiento ya llevaban quesos canarios, palmero principalmente, y en los primeros asentamientos castellanos en el Caribe ya comienzan a elaborar quesos.
Y en el cuarto decenio del siglo XVI la flota de Indias parte de Veracruz, en Nueva España (México), rumbo a Vigo, Sevilla o Cádiz con quesos elaborados en el Nuevo Mundo.
De este interés y afición de los colonos castellanos por el queso viene su importancia en la dieta de México, Centroamérica, Venezuela, Colombia, Colombia, Ecuador, Paraguay, baja Bolivia o Perú.
Los portugueses hicieron lo mismo en el Brasil costero y marítimo y sobre todo en el sur ganadero y cafetero.
Es uno de los alimentos base de su cocina en las sociedades ganaderas, casi siempre fresco, tierno o muy envejecido para rayar.
También los colonos ingleses, alemanes, flamencos neerlandeses, protestantes y anglicanos fueron los que los llevaron, divulgaron y elaboraron en América del norte y en las excolonías anglosajonas, Sudáfrica, Australia, Nueva Zelanda...
Es curioso que los países, potencias coloniales, católicos, en África, como Francia, Bélgica, Italia, Portugal nunca llevaron la costumbre ni desarrollaron la elaboración quesera de sus antiguas metrópolis.
Salvo el caso de Francia en Marruecos, Argelia, Túnez y muy poco en Indochina donde muy a finales del siglo XIX, se establecieron pequeñas queserías de elaborados del tipo de la Metrópoli.
Por supuesto en La India y el Extremo Oriente, Indonesia, Indochina, China o Japón, nunca las hubo, salvo anecdóticamente.

LA PASTEURIZACIÓN:
SURGE LA INDUSTRIA, SIGLO XIX

Al principio se utilizaban leches crudas, más o menos cocidas, pero en la década de 1850 el microbiólogo francés y Premio Nobel, Louis Pasteur, descubrió la pasteurización, que cambió el proceso de elaboración del queso.
Empezó a poder emplearse y mezclar leches de distinta procedencia y de distintos rebaños y especies, para obtener un producto homogéneo y disminuyó considerablemente el riesgo de aparición de organismos que pudieran estropear el proceso.


EN ESPAÑA

En la Iberia antigua comenzó la obtención del queso de pastor, para autoconsumo familiar, con la leche de oveja y de cabra, al principio y más tarde con la introducción y desarrollo ganadero de la vaca, en tiempos de la Hispania romana.
Sin embargo sólo nos han llegado, como en el resto de Europa occidental, tipos de quesos a partir del año 1.000 aproximadamente.
Estos quesos, los primeros quesos conocidos, datan del siglo XI pero es desde el siglo XIV y XV cuando aparecen en mayor cantidad.
El tipo manchego de cincho fue el más habitual hacia 1500, los quesos norteños son posteriores.
Los de cabra, los más antiguos empiezan a hacerse en grandes formatos, prensados y muy madurados para poder transportarlos (Quesos para poder llevar por mar, los canarios y los manchegos/castellanos) la flota naval y los tercios y ejércitos, de ahí el formato de los quesos canarios; el primero el palmero que ya en 1468 se comerciaba con él con la Península y poco después 1504 con las recién descubiertas Indias Occidentales, América.
Las últimas cuatro décadas han sido una total revolución en el mundo quesero español.
Hemos hablado de la primera revolución quesera en los ochenta con protagonistas como Enric Canut, Ismael Díaz Yubero, Manuel Arroyo, AFQA, Maestros queseros artesanos, donde se consiguió el principal objetivo de rescatar y consolidar una cantidad de quesos españoles cercanos al centenar.
Ha habido una segunda revolución quesera en este decenio.
Nuevos queseros jóvenes con mucho mejor preparación, más viajados y en una sociedad más desarrollada y con más medios, ha conseguido encumbrar a España al tercer o cuarto puesto en cuanto a variedad y calidad de quesos se refiere.
Hoy en España, aunque oficialmente el Ministerio reconoce sólo un centenar como tradicionales, se elaboran unos 325 tipos de queso totalmente diferentes, algunos copiados o inspirados en otros de fuera, otros en versiones de nuestros clásicos, muchos de total innovación y cada vez más 'cocinados', con especies o ingredientes.
Prueba de ello el reciente éxito en el certamen internacional del queso, World Cheese Award, que se celebró por primera vez en nuestro país, en San Sebastián, donde España consiguió casi el 30 % del palmarés.
Mucho futuro y cosas muy intesantes veremos

OTRAS LECHES

En la inmensa mayoría países se utilizan también la cabra, oveja y vaca pero los nómadas nórdicos, vikingos y lapones, usan el reno y en Italia queda como algo inusual el de búfala con la que por ejemplo se elabora la mozzarella.
También de camello, de yegua, de yak, de dromedario se hacen lácteos y quesos frescos a nivel muy local.

RESUMEN DE TODO ESTO

Así pues el queso parece que es un "invento" del Mediterráneo oriental y de la alta Mesopotamia.
Legionarios romanos, viajeros, conquistadores y colonos lo iban introduciendo y difundiendo su consumo, como un elemento más de su cultura.
El queso se consume más en la zona que se creó, Grecia, Balcanes del sur, Turquia, Armenia y países árabes.
Después en las naciones del Mediterráneo occidental- Francia, Italia y España-Portugal- es donde desarrolla mayor variedad, gracias a su mayor diversidad climatológica y sobre todo el postrer desarrollo socioeconómico en los últimos siete siglos.
En los modernos- América norte y sur y anglosajones- su consumo ha crecido muchísimo gracias sobre todo a los nuevos hábitos alimenticios, pizzas, pastas, sandwiches, ensaladas, etc.
En África en el Mogreb y países musulmanes costeros se come reciente, cuajada, requesón, queso fresco como en el Medio Oriente, frescos o subproductos; en la subsahariana no hay cultura de quesos de leche de mamíferos, quizá por la climatología y humedad extremas.

EL QUESO EN LA COCINA ASIÁTICA

En el Extremo Oriente asiático no está tampoco presente en su tradición.
En la cocina del Oriente Asiático, por lo tanto, históricamente, el queso no tiene apenas presencia significativa, ni como alimento habitual, ni como ingrediente en otros platos.
Salvo en los pueblos nómadas ganaderos, como los mogoles, que usan la leche de sus yeguas como uno de los alimentos base de su nutrición, que además parece que fueron los que desarrollaron la tolerancia a la lactosa en su migración hacia la Europa del este, eslava y balcánica.
Ésta es una de las razones de que cerca del 90% de los chinos y de los pueblos no ganaderos habitantes del Asia oriental carecen de lactosa suficiente para digerir leche sin fermentar en la edad adulta.
Además que en muchos pueblos orientales asiáticos y melonesios, la leche se tiene por un excremento del animal poco noble para su consumo, como la mucosidad, saliva o la orina.
Por eso la población China y japonesa nunca aceptaron los productos lácteos, aborrecen la leche y por ende sus derivados.
Sin embargo toman un producto parecido obtenido de la soja, el 'tofu'.

SEGUIREMOS en el 2° con estos temas:
QUESOS EN EL MUNDO... EL QUESO, LA LECHE Y EL MEDIO...EL DESARROLLO SOCIOECONÓMICO LÁCTEO Y QUESERO

domingo, 9 de abril de 2017

El patrimonio (paraiso) quesero de la provincia de Cádiz (2)

Embriagados todavía de aromas y sabores de los quesos de la cata-concurso QueSierra, salivando aún con cada imagen publicada en los medios de comunicación o compartida en las redes sociales, vemos con satisfacción, que no sorpresa, como los quesos de la provincia siguen avanzando en el campeonato nacional GourmetQuesos.



Nueve de los diez quesos andaluces que estarán presentes en la final del próximo 24 de abril tienen acento gaditano. Con Alcalá de los Gazules, El Bosque, Grazalema, Rota, Villamartín y Villaluenga, la provincia de Cádiz vuelve a ser paraíso mítico de Arcadia de pastores y queseros de Andalucía.

Desde Cádiz Sabe deseamos a Quesos Pajarete, El Bosqueño, La Pastora de Grazalema, Quesería El Gazul y El Bucarito, los mismos resultados que en nuestra cata-concurso, convencidos que, también a nivel nacional, obtendrán una vez más el merecido reconocimiento al sabor y saber de sus productos y maestros queseros.

Más información: 8GourmetQuesos

domingo, 26 de febrero de 2017

Besos y quesos

Besos y Quesos, un nuevo proyecto de Cádiz Sabe


Los que navegamos entre el campo y la ciudad, paseamos por caminos de tierra y barro cuando llueve y calles de aceras de hormigón y cemento. Conocemos la sombra gris y la calima del balcón del bloque de pisos y los rayos de sol que traspasan hojas y uvas de parra centenaria en el patio de casa de tapia y cal.

Los que somos de pueblo y vivimos en la ciudad, tenemos la suerte de guardar recuerdos de esos racimos de uva en la mesa esperando la tabla de queso del desayuno de verano en casa de la abuela. Uvas y quesos saben a besos que decía la abuela y que de pequeño gustaban más por ser antesala de paseo a lomas de mulo y recogida de almendras con el abuelo que por cualquier añoranza becqueriana de pagos imposibles por el beso de la amada.
Y es que desde la ciudad, el bocado de queso con uvas o vino, fruta, pan, miel, almendra y azúcar, saben a besos que despiertan la memoria dormida de la infancia de pueblo, paseos por la ribera y baños en el río, amaneceres en la viña junto al cortijo, y talega de alcaparrones.

¿Y a ti? ¿Qué te evoca el bocado de tu queso favorito? ¿Con qué acompañas ese cuña de queso? Con Besos y Quesos iniciamos un nuevo proyecto de Sabor y Saber dedicado al Patrimonio Quesero de la Provincia de Cádiz que como tal debería ser objeto común de reconocimiento y salvaguarda de todos los que de una u otra forma tenemos algo que decir y hacer en la materia, desde el productor y distribuidor, hasta el consumidor y divulgador de la gastronomía de la provincia.
Mándanos tu beso en forma de imagen o la declaración de tu pasión o recuerdo de ese momento de sabor y saber de queso a través de Facebook, Twitter y nuestro Blog, o mediante correo electrónico a cadizsabe@gmail.com.

martes, 21 de febrero de 2017

Cocina Tradicional de Villamartín

El libro de la cocina tradicional villamartinense de Andrea Martínez, Santiaga León, Mercedes Galán, Inmaculada Guitart y Luciana Ballesteros (3ª Edición, 2015)

 
La Cocina Tradicional de Villamartín no es un recetario al uso, ni un libro de cocina de impactantes fotografías y láminas a todo color. Como en los viejos cuadernos de recetas que cada familia guarda repletos de anotaciones y recuerdos de la abuela, son la escritura y la palabra las que retratan alimentos, condimentos y procedimientos tradicionales de la cocina villamartinense.
Detrás de cada receta hay un trabajo duro de charla, recopilación y registro de la memoria culinaria de todo un pueblo, o lo que es lo mismo, mucha antropología social en torno a lo alimentario que, más allá de lo qué se come, apunta a cómo, por qué, dónde, cuándo y con quién finalmente se comparte la comida.

El pan es base de zopas, sopas y gazpachos en el tajo y la campiña; los garbanzos de pucheros y cocidos a la vuelta de la jornada de trabajo; las verduras de guiso y boronía de huerta de invierno y verano; las carnes de la matanza y la volatería en su salsa y estofados; bacalao y bogas del Guadalete son pescados más de Cuaresma y Semana Santa; aceitunas verdes y negras que no falten de la capacha, tampoco el vasito de caracoles o el plato de cabrillas en la terraza, ni las conservas de tomates y pimientos; y de postre, merienda o fiesta de carnaval o cuaresma, un bocado dulce de tartas, tortas, roscos o magdalenas recién horneadas, 124 recetas de puro Sabor y Saber de Villamartín que va ya por su tercera edición.
Cocina tradicional de Villamartín
Autoras: Andrea Martinez, Santiaga León, Mercedes Galán, Inmaculada Guitart y Luciana Ballesteros
Primera edición: Diciembre 1998. ISBN 1ª Edición: 84-922853-4-6. DL 1ª Edición: CA-1023/98
Segunda edición: Diciembre 1999. ISBN. 2ª Edición: 84-922853-4-6. DL 2ª Edición: CA-837/99
Tercera edición: Septiembre 2015. DL 2ª Edición: CA-316/2015
Páginas: 212
Medidas: 21x15 cm

lunes, 20 de febrero de 2017

Los quesos artesanos de la Sierra de Cádiz

El libro de los quesos de la Sierra de Cádiz de Irene Golden y Antonio Orozco (2016)

http://www.dipucadiz.es/publicaciones/Los-Quesos-Artesanos-de-la-Sierra-de-Cadiz/

Los quesos de la Sierra de Cádiz son poemas blancos de leche, cuajo y sal; versos vivos de paisaje y paisanaje que saben a verde de hierba en el llano serrano, a marrón de zurrón y onda, azul acero de cielo embarrotado y reflejo de tapia y cal; rojo y negro de manta, gorra y pantalón; canela de perro de aguas; gris y sepia de fotógrafo ambulante y feria de pueblo.
Los quesos de la Sierra de Cádiz son obras de arte sano multicolor; paleta de colores de pintor de paisajes; retrato de una Arcadia mítica que muere y revive con cada primavera; colores que saben a madera de artesa, a tierra de cántaro, y fibra seca de molde y esparto; aromas de sierra de hierba y matorral.

Los quesos de la Sierra de Cádiz son música y danza de perro, rebaño y pastor; polifonía de cencerro y cascabel, con contrapunto de chiflo y coro de fauna salvaje; redoble de salto y reventón de camino alto; quejío de cante de serrana y guitarra de caña y pita; orquesta sinfónica de Auroras y rondalla de pueblo de noche y reja.
Los quesos de la Sierra de Cádiz son cuentas de la vieja que restan y suman historias de ayer y hoy; de romana y cuartillo de latón; operación matemática que multiplica sabor por saber de sierra y capacha; raíz cuadrada y razón constante universal de tradición oral; balance que cierra y sigue en página adjunta marcada de rojo y verde de haber y debe.

Los quesos de la Sierra de Cádiz son motivos de inspiración de musas del Olimpo y ninfas de carnaval que en la montaña se visten de pastoras, así como  de poetas de tragicomedia rural de campiña y villa junto a corriente de agua de olvido y sueño. Y es que los quesos de la Sierra de Cádiz, sean poema, cuadro, música o ciencia de mitología griega y pastoril, son fuente de palabras, imágenes y sabiduría que Irene Golden y Antonio Orozco nos regalan en forma de libro y un nuevo apunte para su particular despensa de recuerdos vivos de sabor y saber de Sierra.
Gracias por compartirlo con la gente de Cái

Edita: Servicio de Publicaciones de la Diputación de Cádiz
Autores: Irene Golden, Antonio Orozco
Año: 2015
Páginas: 240
Medidas: 22x23 cm
ISBN: 978-84-92717-76-7

Solicitar Publicación: Diputación de Cádiz

domingo, 19 de febrero de 2017

Cádiz, playa y tierra de sal

La provincia de Cádiz es playa y tierra de Sal y Salero, de grandes salinas y montones de sal de la Bahía, pero también de salinas perdidas de sierras y campiñas repletas de pueblos blancos de sal y cal.

Salinas del Cortijo de las Rosas de Santa Ana (Villamartín)
A nadie extraña que Cádiz sea playa de sal y salinas que inspiran fantasías de ninfas y musas de carnaval y poesía. Desde del Puerto de Santa María hasta San Fernando y Chiclana, pasando por Puerto Real, el mar salado es fuente de sal y oficio de salineros de la Bahía. Sin embargo, hablar de salinas tierra adentro es cosa de otro cantar, y no precisamente por alegrías.
Más allá de esteros y salinas del litoral gaditano, lo blanco y lo salado se extiende por toda la provincia remontando cursos de agua salada, o de charca en charca de laguna y humedal. Blanca es la harina y la miga del pan de la Campiña como blanca era la sal y las salinas de Arcos, Espera o Jerez. Blanca es también la nieve y la leche de las Sierras de Cádiz como blanca era la sal y las salinas de El Bosque, Puerto Serrano o Villamartín.

Salinas como las del Cortijo de las Rosas de Santa Ana en Villamartín estuvieron produciendo y abasteciendo de sal la comarca hasta finales del siglo pasado. Como la de Villamartín, las salinas de Arcos, Espera, Jerez, Prado del Rey e incluso la Fábrica Real de Hortales en El Bosque fueron perdiendo mercado hasta desaparecer por completo la actividad salinera.
La sal de estas salinas fue sustituida por otras de tipo industrial, procedente de algunas de las salinas tradicionales de la Bahía reconvertidas y en manos de grandes empresas, o de las minas de sal del norte de la Península y el centro de Europa.

Con el abandono de estas salinas, las sierras y las campiñas de Cádiz perdieron parte de su cultura alimentaria, sabores y saberes propios de sal, salinas y salineros que desde Cádiz Sabe reivindicamos como elementos singulares de nuestro patrimonio.
Salinas del Cortijo de las Rosas de Santa Ana (Villamartín)
 

martes, 7 de febrero de 2017

El Queso, Patrimonio Inmaterial de Andalucía

No hay cosa como el queso capaz de unir y diferenciar a la vez el patrimonio alimentario de todas y cada una de las provincias de Andalucía.

Como elemento singular de su alimentación o como saber de carácter patrimonial e inmaterial, no hay provincia andaluza que no cuente con tradición quesera, lechera o con el oficio, siempre amenazado, del pastoreo.

En el Atlas del Patrimonio Inmaterial se incluyen comarcas queseras de Sevilla, Huelva y Almería, como la Sierra Norte sevillana (5302023), la cuenca minera onubense (3202004) y la comarca almeriense de Filabres-Tabernas (0302004, 0302007).

De Córdoba se destaca el pastoreo ovino (1402003), la producción de leche de vaca (1402008) y la producción de quesos (1402016) de Los Pedroches y la Subbética (1702003); en Jaén, los quesos de Sierra Mágina (3802001) y la Sierra Sur-Martos (3902008); y los de la comarca de Antequera (460218) y la Axarquía (4702001) de Málaga.

Granada es la provincia con mayor número de registros relacionados con el queso y el pastoreo, con cuatro comarcas características: los Montes de Granada (2302004, 2302008, 2302009), el Valle de Lecrín (2802002), el Poniente (2604003) y la Alpujarra (3004004) granadinas.

Tampoco falta el queso en Cádiz (0804001), ni en la capacha de sus pastores, ni en la alacena de las casas blancas de la Sierra. Se habla en el Atlas de la tradición quesera de Grazalema, de la elaboración artesanal de los quesos a partir de razas autóctonas de su cabaña como la cabra payoya y la oveja grazalameña. Se recoge también el proceso de elaboración artesanal, pero también las amenazas que ponen en riesgo a un productor y producción tradicional que se mantienen más por afición y compromiso familiar que por oficio y apoyo institucional.

La salvaguarda de este patrimonio, bandera sin duda de la cultura y gastronomía gaditana, es tarea de todos: de asociaciones de corte cultural y culinario como Cádiz Sabe, como las de productores y ganaderos; de las instituciones locales de promoción y desarrollo local y provincial, como de las administraciones locales y regionales de ámbito agroalimentario, medioambiental y sanitario que de una u otra forma, además de control, deberían de ejercer sus competencias en materia de difusión y promoción; tarea en definitiva de todos y para todos. En ello estamos.





miércoles, 1 de febrero de 2017

Cádiz Sabe, Sabor y Saber de la Provincia

Cádiz Sabe quiere ser foro de encuentro en torno a la alimentación, la cocina, el patrimonio y la cultura gastronómica de la provincia de Cádiz; sopa y alboronía de conocimiento, potaje y cocido de tradiciones y recuerdos, aliño y ensalada de paisajes y paisanaje gaditanos.

Como asociación somos un colectivo de profesionales del ámbito de la gastronomía, el patrimonio y la comunicación que tratamos de desarrollar el concepto de Patrimonio Alimentario de la Provincia mediante el inventario, la difusión y promoción de aquellos elementos que hacen de lo gaditano, denominación de origen o marca de calidad e identidad de nuestra cocina y cultura.

Empezamos a cocinar a fuego lento, unas veces con peroles y sartenes ennegrecidas de gañanía de cortijo y rancho, con recetas de toda la vida de cucharón y paso atrás; y otras, con plancha y cocina innovadora, fusión de alquimia y Re Coquinaria como ejemplo de algo vivo, dinámico y cambiante como la cultura.

Queda pues la tábula puesta y abierta la puerta a este banquete de venta y ventorrillo, de taberna o de salón al gusto del comensal. Sólo nos queda desearles buen provecho y que disfruten de nuestro menú.